Ir al contenido principal

La creación de Adán en la Capilla Sixtina

 


Esta obra, fresco realizado por Michelangelo Buonarroti en la Capilla Sixtina, es una de las pinturas más famosas de la historia del arte. En este post vamos a tratar de resumir la iconografía, historia y técnica que han llevado a esta obra a ser una de las más emblemáticas de nuestra historia visual.

La Creación de Adán, Capilla Sixtina, Roma.

La actual Capilla Sixtina se erige sobre la previa Capilla Magna, mandada reconstruir por el papa Sixto IV della Rovere en 1477 tras su derrumbe. La nueva forma que tomará será la de un rectángulo cubierto por una bóveda de cañón con lunetos, siendo los muros decorados en su totalidad por frescos a tres niveles.  El primero será un trampantojo imitando cortinas; el segundo será decorado con las historias de la vida de Moisés y Jesús; el tercero recibirá las figuras de los primeros pontífices vaticanos y, como colofón, la bóveda, que se decorará, cubriendo el firmamento estrellado que había previamente, realizado por Piermatteo d´Amelia, con los frescos genesianos de Buonarroti, siendo encargado este nuevo trabajo por el papa Julio II en 1508.

Grabado siglo XIX, autor desconocido.
En él se muestra cómo era la bóveda antes de la intervención de Buonarroti.

La obra la lleva a cabo con la técnica del buon fresco, ayudándose de bocetos preparatorios que transfiere al muro y que le servirán de guía, facilitándole el complicado trabajo debido, por un lado, al hecho de trabajar a tanta altura y, por otro, teniendo en cuenta que, para poder realizar las pinturas sobre esta base preparatoria húmeda, debían completarse en pocas horas, antes de que el yeso se secara.

Mucho se ha debatido sobre la iconografía y el significado del fresco central de la bóveda, el que representa la creación de Adán de la mano de Dios. Sabemos de la excentricidad del artista, pero hay que tener en cuenta la etapa inquisitiva en la que se hallaba Buonarroti a la hora de llevar a cabo esta empresa. La imagen describe el pasaje bíblico mediante una aparente sencillez que deja de serlo al observar detenidamente las dos robustas y musculosas figuras, exponiendo la gran habilidad del artista y sus grandes conocimientos en cuanto a anatomía. En esta etapa de la historia, en Europa se abría paso el antropocentrismo y, podemos afirmar, que eje vertebrador de toda la obra de Buonarroti va a ser el estudio de la figura humana. 

Michelangelo Buonarroti, retrato de Danielle Da Volterra, 1544

En el fresco vemos a Adán, el primer hombre, a la izquierda, recostado sobre una roca en plena naturaleza, y a Dios flotando a la derecha, rodeado de un manto rojo repleto de ángeles. Una de las preguntas que se hacen los historiadores del arte es si los dedos índice de ambas figuras están a punto de tocarse o si, por el contrario, podrían haber acabado de separarse. Si estuvieran separándose, quizá Michelagelo quería dejar clara la independencia del hombre respecto a la iglesia y su decisión libre de formar parte de ella. La explicación más sencilla y extendida es que en ese espacio que separa ambas manos surge la chispa de la creación. 

Otro de los puntos interesantes de las investigaciones sobre esta obra es la forma del manto rojo que envuelve a la figura de Dios. Muchos estudios afirman que la forma es la de un cerebro humano, realizado de manera bastante precisa, haciendo referencia a que el hombre recibe la razón de Dios. Otros estudios, sin embargo, apuntan a que la forma también podría asemejarse a la de un útero materno, sugiriendo el origen de la vida humana.

Debido a la excelencia técnica de la obra,  a la exquisitez en el tratamiento de las figuras, a la elección de los colores empleados y a la inteligente simbología utilizada en todo el conjunto, esta obra marca un antes y un después en la historia del arte. Fue realizada en tan solo cuatro años pero sigue, y seguirá siendo, un referente en nuestra cultura visual.


Capilla Sixtina, Roma.





Comentarios